*

Con un corazón que no puede cumplir mas promesas ya

Verdad-mentira

La verdad es dolorosa. En lo más profundo de cada uno sabemos que no queremos escucharla y menos cuando nos toca a nosotros mismos. Sin embargo, a veces decimos la verdad porque es todo lo que tenemos o podemos dar. Otras veces porque necesitamos oirla en voz alta, dicha por nosotros mismos, para llegar a aceptarla. O porque diciendo la verdad, nos estamos ayudando. Y otras tantas veces, le decimos la verdad a quienes nos rodean simplemente porque los queremos y no queremos hacerles daño, aunque duela.