Un invierno que dolía el frío,mi cuerpo ya no era el mío,iba en el ómnibus resfríado,mirando por el vidrio empañado.Era linda aunque con mal aliento,pero le cedí la mitad de mi asiento,lo lamento, me dijo con acento,al lado de un degenerado no me siento.Ah, rubia te hizo mal la lluvia,o tenés la mente turbia,soñás que te sigue un papparazi,con lentes negros de noche pareces un nazi.No te acompaño en sentimiento,vas a morir en un ataque de pensamiento,y le grité en la cara congelada,otra rubia tarada.Me noté un ganglio inflamado,y un auto no frenó porque estaba mojado,atropelló a un niño sin piedad,lo que mata es la humedad.Como hermano menor había heredado sólo este buzo agujereado,y sabía que al tipo de al lado le sobraba un acolchado.Cuando lo vi caminando por la acera de enfrente lo fui llamando,primero hizo como pilar miró después como robinson crusoe,pero me dijo el señorito que en el acolchado dormía su conejito qué sabrás lo que es un ghetto,otro ecologista cheto.Iba en la niebla con mi dilema en el pulmón me salió un edema y con mi aspecto de calavera fui a que me viera una enfermera,parecía que yo deliraba decía que era porque de fiebre volaba volar, dije mirando un termo el sueño de los hombres y los pájaros enfermos,esa curandera rea que en una asamblea de la oea el hígado me dejó como paté porque me contagió con hepatitis b.Le descubrí a esa rastrera un muñeco vudú mío en la heladera le llene de flema la caldera otra perra traicionera.♫