Anoche volví a soñar con vos, estábamos juntos, como nunca deberíamos haber dejado de estar, la pasábamos bien con el simple hecho de hablar… Debe haber sido porque volví a verte hace poquito, estabas lindo como siempre, importante, el centro de atención por tu perfección. Haberte visto me causó un vuelco en el corazón, quería tocarte, volver a tenerte. Sabía que estarías allí y que volverte a mirar me iba a hacer dar cuenta de lo mucho que te extraño, pero no pude evitar el doloroso placer de tenerte cerca sin poder estar con vos como tanto he implorado. Anoche volví a soñar con vos, te trataba bien, o al menos lo intentaba, buscaba la forma de hacer bien las cosas, aunque claro que no siempre me salía, me equivocaba, pero vos me perdonabas y volvías a mí, a veces calma y otras veces un poco alterada. Te mire y comprendí que no hay nada que hacer sin ti. Sos lo que anhelo y lo que extraño, lo que deje escapar por creerme una sabia. Fallé, te lastimé y hoy soy yo la que no lo puede entender. Anoche, como todas las noches fuiste protagonista de mis sueños. De ese paradigma eterno que se plantea mi cabeza, de ese delirio de volver a sentirte cerca como si nunca te hubiera perdido. Como si el destino te pusiera de nuevo en mi camino, sabiendo las cosas que en el pasado mi arrogancia hizo.
¿Qué consecuencias le provocó a esta alma enamorada, haberte decepcionado?