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Con un corazón que no puede cumplir mas promesas ya ♪
Sol, arena y mar; un ambiente relajado y alegre; chicos y chicas en poca ropa divirtiéndose e intercambiando gestos coquetos y provocadores, ¿Quién se puede negar a un amor de verano?.Las relaciones casuales que según expertos en la salud mental, son más frecuentes durante esta época del año tienen una razón de ser. Psicólogos argumentan que existen varios factores físicos y mentales que influyen para que este tipo de relaciones se den con mayor frecuencia.Por un lado, durante la primavera pero sobre todo en el verano, la producción de feromonas y hormonas del bienestar aumentan tanto en hombres como mujeres, provocando mayor atracción.Los amores de verano pueden llegar a ser muy intensos, por lo mismo debemos tratarlos con cuidado. Para empezar son amores pasajeros y quizás este es un elemento que los hace aún más irresistibles...Porque en verano, en vacaciones, y con todo el tiempo para divertirse ¿quién quiere estar pensando en el futuro de una relación que acaba de empezar?. En eso, en esa sensación de libertad extrema radica el éxito de los amores de verano. Vienen sin reglas ni títulos. Son para disfrutar sin culpa y para recordar todo el año.El eje es el hoy, el ahora, el sol, la luna llena, la caminada por la playa, el amanecer, las charlas a orillas del mar mirando las estrellas y toda la diversión que uno pueda proveer el otro.Por eso. ¿Quién no recuerda con una sonrisa una aventura veraniega? Los amores de verano valen la pena, siempre y cuando sepamos cuidarnos y saber decir adiós a la hora señalada. Si el romance perdura más allá de las vacaciones, entonces tendrá un valor agregado. . Pero si no, qué bueno al menos haberlo experimetnado...